Por Qué Tu Celular Es Un Imán Para La Depresión
Marina tenía 29 años cuando se dio cuenta de que su vida dependía de las notificaciones de su celular. Al igual que muchos, Marina comenzó el día revisando su teléfono incluso antes de levantarse de l
Nuestro blog
884 artículos escritos por nuestro equipo de psicólogos para ayudarte a cuidar tu salud mental.
Marina tenía 29 años cuando se dio cuenta de que su vida dependía de las notificaciones de su celular. Al igual que muchos, Marina comenzó el día revisando su teléfono incluso antes de levantarse de l
Una tarde cualquiera, Mariana, de 29 años, decidió salir a correr por su parque favorito, buscando liberar tensiones acumuladas tras una semana de mucho trabajo. A mitad de su recorrido, una sensación
Clara, con apenas 26 años, parecía llevar una vida normal. Trabajaba como gerente de proyectos en una firma conocida y su sonrisa iluminaba la oficina a diario. Lo que sus colegas desconocían es que e
En una luminosa oficina del centro de Madrid, Marta, de 38 años, se sentía perdida. Al mirar su reflejo en el ventanal, veía a una mujer profesionalmente exitosa pero personalmente vacía. Desde que as
Marta trabaja en una empresa de tecnología y, desde hace un año, ha estado teletrabajando desde un pequeño apartamento que comparte solo con su gato. Al principio, la idea de no tener que desplazarse
Era una noche silenciosa en Madrid. Juan, un diseñador gráfico de 28 años, miraba al techo de su habitación, sus pensamientos chocando entre sí como olas en una tormenta. Había pasado horas revisando
En un pequeño apartamento de la ciudad, Alex contempla su reflejo en el espejo. A sus 24 años, el camino ha sido más duro de lo que jamás imaginó. "He vivido en una guerra constante", confiesa recorda
A sus 28 años, Alejandra había logrado mucho de lo que se había propuesto: era una profesional exitosa, tenía amigos que la querían y mantenía una relación estable con su pareja, Clara. Sin embargo, h
El teléfono vibró con fuerza en la mesa, perturbando el silencio de la habitación. Era otro mensaje de Antonio, el último en una larga lista de hombres que Sofía había conocido. Tenía 35 años y una so
A las tres de la mañana, Ana está despierta, mirando el techo de su habitación. Tiene 32 años y, como en tantas otras noches, el silencio lleva consigo una tormenta de pensamientos. Esa inquietud que
Marta, de 38 años, solía confiar en sus instintos y en su capacidad para interpretar el mundo que la rodeaba. Sin embargo, tras varios años de relación con Pablo, empezó a dudar de sus percepciones. A
Ana, una abogada brillante de 34 años, pasa horas perfeccionando cada detalle de su trabajo. Recuerda vívidamente el día que un superior le elogió públicamente en una reunión de equipo; esa sensación